MONDONGO+BIZZIO
Pintura Cortada 
 
19/5 – 30/8
Martes a domingo, 13 a 20 h

Desde hace ya diez años, el grupo Mondongo -integrado por Juliana Laffitte y Manuel Mendanha- se junta a dibujar con Sergio Bizzio siguiendo un procedimiento de creación simultánea: cada uno de ellos empieza un dibujo en una hoja que luego le pasa al que está sentado a su lado en el sentido de las agujas del reloj, de modo que éste trabaja ahora en lo que ha hecho el que tiene a su izquierda, y así sucesivamente. La circulación de las hojas concluye cuando los tres ya han dibujado en todas.
Con este procedimiento han hecho tres series, empleando distintos materiales para una y otra: la primera serie, con lápiz negro y rojo sobre fondo blanco; la segunda, con pincel y lavandina sobre fondo negro; la tercera, también sobre fondo negro, con tijera, pegamento y recortes de papeles de colores generalmente puros. La totalidad de estas series suman alrededor de 500 dibujos. Pintura cortada es la tercera serie, realizada en simultáneo con El Baptisterio de los colores (2021).
Tres artistas, trabajando literalmente codo a codo, consiguen con esta colaboración -aunque ellos mismos se han encargado de aclarar que el término correcto no es “colaboración” sino “fusión”- perder de vista el propio yo para crear un cuarto artista que no tiene nombre pero sí un carácter, un estilo y un universo personal. Preciso y libre, feliz y laberíntico a la vez, magia en estado salvaje.

GUILLERMO KUITCA
Diarios 2000-2025

Desde el 28 de abril, 2026
Sala 1
Martes a domingo, 13 a 20 h
28/4 a 30/8 

¿Qué cuentan los Diarios, de Guillermo Kuitca? En principio, ningún secreto, ninguna anécdota, ninguna reflexión. Nada que los aproxime al diario íntimo ni al journal de travail. Vistos de lejos, estos diarios son como planetas. De cerca, el inventario de todas las posibilidades que van de la escritura al dibujo, de la pincelada a la mancha, del trazo a la obliteración.

En 1994, Kuitca rescató una mesa de jardín y la cubrió con un lienzo que no había podido terminar. Aquella superficie se volvió su bitácora diaria. Entre el desorden cotidiano de libros, tazas de café y correspondencia, aparecieron las primeras notas, los rayones y las geometrías, casi como quien vandaliza un pupitre. Ese gesto doméstico e impensado marcó el inicio de una serie ininterrumpida. Primero una tela. Después otra. Y otra.

La mesa está ahora aquí, junto a su silla, con un último Diario. Quizás una repetición de aquella escena de final de fiesta, tan presente en su obra de los años ochenta, aunque ahora convertida en instalación y abierta a quien la mira.

Andrés Buhar – Virginia Castro

IGNACIO MASLLORENS
Estas cosas llevan tiempo

Desde el 28 de abril, 2026
Sala 2
Martes a domingo, 13 a 20 h
28/4 a 30/8 

Ignacio Masllorens presenta tres pantallas de forma circular, como si fueran los ojos de buey de un barco, pero en el piso de la sala, como pozos de agua. La primera muestra el proceso creativo de los Diarios de Guillermo Kuitca. La segunda, hace zoom sobre detalles de esta producción. La tercera, la más personal, mezcla fragmentos grabados en cintas VHS de su adolescencia, cuando Masllorens accedió por primera vez a una cámara, bocetos de películas inconclusas en mini-dv, registros cotidianos hechos por la simple pulsión documental, a la manera de un “diario involuntario”. Una búsqueda donde lo figurativo del registro se vuelve casi abstracto. Experimentos visuales y sonoros.

Hay mucha agua en estas imágenes de Masllorens, que incluso por momentos parecen diluirse, en un efecto visual que evoca la serie de plantas arquitectónicas de Kuitca que se derriten, chorrean, desaparecen. Hay cielos también, pero cielos que podrían ser humo o reflejos de un charco. Hay fuego y nieve y un padre, que en la pantalla redonda del piso también se asimilan a la liquidez. Como escribe Masllorens, evocando aquella canción de The Smiths: “mirar todas estas cosas lleva tiempo”.

Andrés Di Tella

Todo el año

EL BAPTISTERIO DE LOS COLORES

TRANSFORMACIÓN II
 
Martes a domingo, 13 a 20 h

La mayoría de los mamíferos son daltónicos, pero nuestra especie desarrolló alrededor del fenómeno del color alquimias secretas y teorías científicas, sistemas enteros de equivalencias anímicas, sinestésicas y simbólicas, explicaciones razonadas o meros muestrarios, en un arco temporal que quizás haya comenzado con Aristóteles (que creía que cada individuo veía un color distinto), pero que tuvo especial auge durante el siglo XVII, cuando Isaac Newton logró descomponer la luz mediante un prisma.  Sobre esta larga tradición se eleva El Baptisterio de los colores, obra del Grupo Mondongo, en cuyo centro, en vez de una pila bautismal, hay una fuente de luz. Esta “obra-arquitectura”, cuyas paredes interiores de plastilina despliegan 3276 tonos distintos nos convoca a inventar, en comunidad, una nueva liturgia del color. El hecho de que sus 3276 bloques sean movibles en la retícula habilita casi infinitos juegos razonados. Mediante sus periódicas transformaciones, el Baptisterio permite vivenciar círculos cromáticos de doce caras, interacciones y oposiciones entre colores aún no formuladas, correspondencias diversas entre forma y color. Necesitamos desesperadamente edificios tan extraños como los que sueña Mondongo para ser felices otra vez.

Andrés Buhar y Virginia Castro

Director General:
Andrés Buhar
Coordinadora Visuales:
Gabriela Vicente Irrazábal