GUILLERMO KUITCA
Diarios 2000-2025

Desde el 28 de abril, 2026
Sala 1
Martes a domingo, 13 a 20 h
28/4 a 30/8 

¿Qué cuentan los Diarios, de Guillermo Kuitca? En principio, ningún secreto, ninguna anécdota, ninguna reflexión. Nada que los aproxime al diario íntimo ni al journal de travail. Vistos de lejos, estos diarios son como planetas. De cerca, el inventario de todas las posibilidades que van de la escritura al dibujo, de la pincelada a la mancha, del trazo a la obliteración.

En 1994, Kuitca rescató una mesa de jardín y la cubrió con un lienzo que no había podido terminar. Aquella superficie se volvió su bitácora diaria. Entre el desorden cotidiano de libros, tazas de café y correspondencia, aparecieron las primeras notas, los rayones y las geometrías, casi como quien vandaliza un pupitre. Ese gesto doméstico e impensado marcó el inicio de una serie ininterrumpida. Primero una tela. Después otra. Y otra.

La mesa está ahora aquí, junto a su silla, con un último Diario. Quizás una repetición de aquella escena de final de fiesta, tan presente en su obra de los años ochenta, aunque ahora convertida en instalación y abierta a quien la mira.

Andrés Buhar – Virginia Castro

IGNACIO MASLLORENS
Estas cosas llevan tiempo

Desde el 28 de abril, 2026
Sala 2
Martes a domingo, 13 a 20 h
28/4 a 30/8 

Ignacio Masllorens presenta tres pantallas de forma circular, como si fueran los ojos de buey de un barco, pero en el piso de la sala, como pozos de agua. La primera muestra el proceso creativo de los Diarios de Guillermo Kuitca. La segunda, hace zoom sobre detalles de esta producción. La tercera, la más personal, mezcla fragmentos grabados en cintas VHS de su adolescencia, cuando Masllorens accedió por primera vez a una cámara, bocetos de películas inconclusas en mini-dv, registros cotidianos hechos por la simple pulsión documental, a la manera de un “diario involuntario”. Una búsqueda donde lo figurativo del registro se vuelve casi abstracto. Experimentos visuales y sonoros.

Hay mucha agua en estas imágenes de Masllorens, que incluso por momentos parecen diluirse, en un efecto visual que evoca la serie de plantas arquitectónicas de Kuitca que se derriten, chorrean, desaparecen. Hay cielos también, pero cielos que podrían ser humo o reflejos de un charco. Hay fuego y nieve y un padre, que en la pantalla redonda del piso también se asimilan a la liquidez. Como escribe Masllorens, evocando aquella canción de The Smiths: “mirar todas estas cosas lleva tiempo”.

Andrés Di Tella

Todo el año

Mondongo: Baptisterio Transformación I

Martes a domingo, 13 a 20 H

Terraza ArtHaus

Bajo la forma de un dodecaedro de madera y hierro de 500 cm de diámetro x 390 cm de alto, El Baptisterio de los colores (2021; 2024) del Grupo Mondongo contiene en sus 12 paneles interiores reticulados 3276 bloques policromos de plastilina -de 250 gramos de peso, amasados a mano a partir de amarillo, azul, rojo, naranja, verde, violeta y los dos acromáticos (blanco y negro)-. Los bloques no están fijos, sino que pueden ser desplazados hacia cualquiera de los 3276 espacios de la retícula. Desde su concepción, esta obra-arquitectura evoca por partes iguales la simbología arquitectónica de El Baptisterio de San Juan de la ciudad de Florencia, las tres versiones del círculo cromático que el pintor y pedagogo suizo Johannes Itten ofreció en su tratado El arte del color (1961) -el dodecaedro, la rueda de color en 12 partes y la estrella cromática- y la categoría de “obra en movimiento” tal como la definiera Umberto Eco en Obra abierta.

En abril de 2025 en Buenos Aires, Juliana Laffitte y Manuel Mendanha junto a dos colaboradoras efectuaron una primera gran mudanza de bloques en la retícula, que reemplazó el círculo cromático inicial. Al momento de planificarla, se ciñeron a la simpleza de las tres formas elementales, manteniendo la correspondencia forma-color delineada por Wassily Kandinsky, a la cual adhiriera Itten. Hicieron brotar entonces un primer círculo azul, un primer cuadrado rojo y un triángulo amarillo de las paredes internas de El Baptisterio de los colores. Los perfilaron basándose en el “contraste de complementarios”, uno de los siete contrastes descritos en El arte del color, según el cual el máximo oponente, de, por ejemplo, el color primario amarillo, es el color secundario violeta, conformado precisamente por los dos primarios que no son él (rojo + azul = violeta). Para el caso de las dos formas regulares con simetría axial –círculo y cuadrado-, al contraste complementario le agregaron los cambios de posición correspondientes al llamado “contraste en claroscuro”, es decir, invirtieron la primitiva dirección inicial arriba/ abajo de luz/ oscuridad hacia el interior de las figuras. Mediante El Baptisterio de los colores, los artistas eligen (de)mostrar la teoría del color, volverla experiencia para los espectadores, retomando así una de las principales directrices pedagógicas de la primera Bauhaus (1919-1923), inficionada de elementos místicos y utópicos.

 
Andrés Buhar & Virginia Castro (Texto)

Director General:
Andrés Buhar
Coordinadora Visuales:
Gabriela Vicente Irrazábal