FRACTURA EXPUESTA

Hay cosas que sólo se piensan si se escriben, me recuerdo a mí misma, mientras escribo en mi magma mental este texto sobre la intimidad y la fragmentación. Este párrafo era distinto mientras lo componía en mi cabeza.
De igual forma, hay obras que sólo cobran existencia cuando se realizan. De imaginarlas a crearlas hay una transfiguración. ¿Pensar es íntimo? ¿Qué de lo íntimo de un pensamiento, una idea, una emoción, queda cuando se hace materia? ¿El acto creativo puede pensarse como un intercambio entre el interior y el exterior de un sujeto? En la sociedad del espectáculo la intimidad ha sido transformada en una cosa a consumir. ¿Qué ocurre cuando la subjetividad se construye por la visibilidad externa? ¿Qué puede ser significativo de ese constructo para la producción artística? En las obras elegidas para esta exposición la intimidad que se exhibe no es del orden de la vanidad. Tampoco funcionan aquí los pares transparencia-opacidad, adentro-afuera. La extimidad es un vocablo que crea Lacan: Lo éxtimo es lo que está más próximo, lo más interior, sin dejar de ser exterior.
Se trata de una paradoja, porque es precisamente lo más íntimo y está en el exterior. Es como un cuerpo extraño. Exponer la intimidad es también mostrar la fractura que la constituye. No es, lo íntimo, una materia homogénea. En el proceso de correspondencia entre lo interno y lo externo, en ese tráfico, algo se pierde y algo se materializa. Esta exposición muestra las cosas que han cruzado esa línea y expone lo que esas cosas portan por haberlo hecho.

Silvia Gurfein
Curadora

SEGUIR LA CORRIENTE
Eugenia Calvo

En Seguir la corriente pareciera que estamos ante un suceso que ha tenido lugar y que puede reanudarse por su intempestiva energía, sin embargo, a medida que la recorremos nos damos cuenta de que las situaciones que la conforman se encuentran operativas y activas.
Aquí se señala la fuerza del vínculo, del estar en relación con otrxs. Artefactos, sillas, ropa, cubrecamas, bolsos se encuentran de manera inesperada haciendo aparecer cuerpos montados, vestidos y conectados entre sí proponiendo nuevas alianzas que no responden a las lógicas de lo útil, sino a la posibilidad de transformación. Son cuerpos que vienen al mundo ensamblando cosas del universo doméstico, desde la proximidad.
Recorrer la muestra es un deambular entre imprevistos, un tránsito que combina desorientación con destellos de humor, ternura y asombro. En este escenario, la energía vital insiste en manifestarse bajo nuevas formas. Las cosas parecen tener su propia vida, su modo de afectarse y cambiar, revelando un territorio donde se enlazan lo mundano y lo espiritual.
En una época marcada por una crisis de sentido, Calvo oficia como mediadora de esas fuerzas que laten en la materia y su impulso de transformación, ensayando otra manera de habitar el presente y pensar el futuro.

Curaduría: Sebastián Vidal Mackinson

INDIO SOLARI, BRUTTO

BRUTTO de Indio Solari despliega una experiencia visual en serie donde se entrelazan contornos de la naturaleza, la figura humana, conjuros, diablos y elementos mecánicos que se rebelan contra la mesura académica de la estética y las formas encorsetadas. En esta deriva digital, lo bruto, no es sólo una estética aparente sino también una manera de narrar una visión del mundo, con significados que emergen tanto de la experiencia onírica como del universo artificial. Las criaturas que habitan estas imágenes parecen provenir de un tiempo incierto, donde lo orgánico y lo mecánico se confunden en su compartida obsolescencia. No hay aquí nostalgia de lo que fue ni promesas de lo que vendrá: sino un presente desajustado, donde se manifiestan cuerpos que se superponen en un gesto de expresión, ruido y desarraigo. El color, vibrante y deliberadamente discordante, potencia la sensación de extrañamiento que emana del conjunto. No hay tampoco aquí ilusiones de profundidad ni tranquilizadoras perspectivas clásicas. Todo está en la superficie, tensionando el límite entre lo reconocible y lo irrepresentable. Así, BRUTTO apuesta por lo disonante y por lo que se resiste a ser traducido en discurso ordenado, en mera ilustración o comentario. No hay aquí ninguna amabilidad, sino la crudeza de una imaginación que se manifiesta imperturbable, como siempre, desbordando los márgenes y conmoviendo la sensibilidad de quienes, además de escuchar, ahora observamos. Las imágenes de Indio necesitan detenimiento, apurando una manifestación de su arte que se impone con la fuerza de lo que no espera validación, sino demanda, y que reclama, como único e insubordinado gesto, un espacio brutto para expresar la vitalidad de su existencia.

Bárbara Maier feat Federico Ruvituso

Martes a domingos de 13 a 20 h

Bartolomé Mitre 434, CABA

Entrada libre y gratuita

Mondongo: Baptisterio Transformación I

Desde el 15 de abril, 2025

Martes a domingo, 13 a 20 H

Terraza ArtHaus

Bajo la forma de un dodecaedro de madera y hierro de 500 cm de diámetro x 390 cm de alto, El Baptisterio de los colores (2021; 2024) del Grupo Mondongo contiene en sus 12 paneles interiores reticulados 3276 bloques policromos de plastilina -de 250 gramos de peso, amasados a mano a partir de amarillo, azul, rojo, naranja, verde, violeta y los dos acromáticos (blanco y negro)-. Los bloques no están fijos, sino que pueden ser desplazados hacia cualquiera de los 3276 espacios de la retícula. Desde su concepción, esta obra-arquitectura evoca por partes iguales la simbología arquitectónica de El Baptisterio de San Juan de la ciudad de Florencia, las tres versiones del círculo cromático que el pintor y pedagogo suizo Johannes Itten ofreció en su tratado El arte del color (1961) -el dodecaedro, la rueda de color en 12 partes y la estrella cromática- y la categoría de “obra en movimiento” tal como la definiera Umberto Eco en Obra abierta.

En abril de 2025 en Buenos Aires, Juliana Laffitte y Manuel Mendanha junto a dos colaboradoras efectuaron una primera gran mudanza de bloques en la retícula, que reemplazó el círculo cromático inicial. Al momento de planificarla, se ciñeron a la simpleza de las tres formas elementales, manteniendo la correspondencia forma-color delineada por Wassily Kandinsky, a la cual adhiriera Itten. Hicieron brotar entonces un primer círculo azul, un primer cuadrado rojo y un triángulo amarillo de las paredes internas de El Baptisterio de los colores. Los perfilaron basándose en el “contraste de complementarios”, uno de los siete contrastes descritos en El arte del color, según el cual el máximo oponente, de, por ejemplo, el color primario amarillo, es el color secundario violeta, conformado precisamente por los dos primarios que no son él (rojo + azul = violeta). Para el caso de las dos formas regulares con simetría axial –círculo y cuadrado-, al contraste complementario le agregaron los cambios de posición correspondientes al llamado “contraste en claroscuro”, es decir, invirtieron la primitiva dirección inicial arriba/ abajo de luz/ oscuridad hacia el interior de las figuras. Mediante El Baptisterio de los colores, los artistas eligen (de)mostrar la teoría del color, volverla experiencia para los espectadores, retomando así una de las principales directrices pedagógicas de la primera Bauhaus (1919-1923), inficionada de elementos místicos y utópicos.

 
Andrés Buhar & Virginia Castro (Texto)

Director General:
Andrés Buhar
Coordinadora Visuales:
Gabriela Vicente Irrazábal